El ideal histórico de la movilización en Brasil

Sociólogos sem Fronteiras - Rio de JaneiroDivulgada en la media internacional, la reciente movilización del día 04 de ese mes de diciembre en Brasil, contra la corrupción, parece no tener muy claro la cuestión digna de un gran clamor colectivo.

Combatir la corrupción es una voluntad jurídica muy positiva para el perfeccionamiento de los procedimientos administrativos de las instituciones, dignifica una sociedad, y debe tener todo el respaldo de los ciudadanos. Además de los importantes perjuicios que impone a la economía, la corrupción solapa los programas sociales de los derechos humanos, destruye la transparencia en la administración, usurpa el derecho a la información y desvirtúa la participación.

Pero la movilización de las personas no debería orientarse para afrontar las instituciones parlamentares, como parece haber ocurrido. El ideal histórico de perfeccionamiento de la democracia pasa en la cuestión de la reforma del regime electoral, que es la instancia donde el ciudadano tiene la última palabra.  No hay dudas de que la fuente de los desvíos de los representantes parlamentares es el voto obligatorio bajo puniciones, heredado de la dictadura (1964 – 1985), que desclasifica los electores como virtuales desertores y engañadores del fisco [i].

Al envés de afrontar las instituciones parlamentares, las cuales dependen de su voto, la reciente movilización en Brasil debería clamar por el voto no obligatorio en las elecciones, y así proteger la libertad de expresión, fortalecer los derechos humanos internacionalmente pactados por Brasil, defender la ciudadanía y la democracia.

06 de diciembre 2016

Jacob (J.) Lumier

 

[i] Ver Lumier, Jacob (J.): “A Democracia Eleitoral no Brasil”, Madrid, Bubok publishing, 2014, 98 págs. Link: http://www.bubok.es/libros/231051/A-Democracia-Eleitoral-no-Brasil

OHCHR_Forum on Human Rights, Democracy and the Rule of Law

Introduction

In resolution 28/14, adopted on 26 March 2015, the Human Rights Council decided to establish a forum on human rights, democracy and rule of law.  The purpose of the Forum is “to provide a platform for promoting dialogue and cooperation on issues pertaining to the relationship between these areas” and to “identify and analyze best practices, challenges and opportunities for States in their efforts to secure respect for human rights, democracy and the rule of law”.

Theme of the 2016 Forum

Resolution 28/14 decided that the theme of the first session of the Forum would be “Widening the Democratic Space: the role of youth in public decision-making”.

CALL FOR INPUTS, DEADLINE EXTENDED TO 18 JULY 2016 : OHCHR seeks the views of all relevant stakeholders, including United Nations mechanisms, bodies and specialized agencies, funds and programmes, intergovernmental organizations, regional organizations and mechanisms in the field of human rights, national human rights institutions and other relevant national bodies, academics and experts and non-governmental organizations on the topics to be discussed during the Forum on Human Rights, Democracy and the Rule of Law, bearing in mind the above-mentioned theme of the Forum. OHCHR would be grateful if any suggestions could be sent to democracyforum@ohchr.org by 4 July 2016 NOW EXTENDED TO 18 JULY 2016. Please note that all submissions will be made available on the Forum webpage in the language in which they are received.

link: http://www.ohchr.org/EN/HRBodies/HRC/Democracy/Pages/ForumDemocracy.aspx

Para una nueva agenda urbana

 

 

En un momento de la migración y la urbanización sin precedentes, los derechos humanos están cada vez más amenazados, y su protección es un desafío central de nuestro tiempo.

Expertos nombrados por el Consejo de Derechos Humanos debaten el borrador cero revisado y llaman para una nueva agenda urbana que abarca el potencial transformador de los derechos humanos como marco necesario para ciudades inclusivas, vibrantes y sostenibles

A medida que las negociaciones sobre el borrador cero revisado de la nueva agenda urbana se mueven hacia adelante en Nueva York, esta semana (27 de junio-1 Julio), los expertos hacen un llamamiento a los Estados miembros de garantizar que los derechos humanos se colocan en el centro de la agenda. Esto significa incluir un compromiso firme con la realización de los derechos humanos en las ciudades, en consonancia con la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. Se requerirá la plena participación de la sociedad civil y los grupos marginados, incluidas las mujeres, los niños, los ancianos y las personas con discapacidad, el establecimiento de mecanismos transparentes para el seguimiento, así como el aseguramiento de garantizar el acceso a la justicia de todos los derechos humanos.

Ninguna otra Conferencia Hábitat ha lidiado con una mayoría de vida de la población mundial en los centros urbanos. El Nuevo Programa Urbano es una oportunidad excepcional para que los derechos humanos se comprometan con eficacia a los desafíos contemporáneos, traer de vuelta a la noción de que las ciudades se hacen por y para todos sus habitantes para vivir, trabajar y prosperar. Es imperativo la Nueva Agenda Urbana priorizar las necesidades y los derechos humanos de millones de habitantes de las ciudades, muchas de las cuales son las minorías, o que no tienen hogar, que viven en la pobreza extrema, y que experimentan forzados y desalojos y desplazamientos violentos, entornos físicos limitados , la falta de acceso a alimentos, agua potable, saneamiento, servicios de salud, la tierra o la vivienda adecuada y se basan en el trabajo precario, mal pagado.

Demasiado muchas ciudades están en crisis. Recitar vagos compromisos con los derechos humanos de forma esporádica no es suficiente. La nueva política urbana debe institucionalizar y concretar los compromisos de derechos humanos para que todos los niveles de gobierno y otros actores verdaderamente responsable. Se debe crear mecanismos mediante los cuales se requieren todas las decisiones que ser compatible con los derechos humanos y todos los habitantes de las ciudades se reconocen como iguales en dignidad y derechos.

El el borrador cero revisado de la nueva agenda urbana ha evolucionado en sus referencias a los derechos humanos; los expertos aprecian los esfuerzos hechos hasta ahora. Expresa una visión de “ciudades y asentamientos humanos que sean inclusivos y libre de todas las formas de discriminación y violencia, donde todos los habitantes, ya sea permanente o transitorio, disfrutan de los mismos derechos y oportunidades.” Se toma nota de la Declaración Universal de Derechos Humanos y otros tratados internacionales de derechos humanos. El borrador  revisado también hace referencias explícitas al papel crucial de los gobiernos locales y subnacionales en la vida urbana. Dan la bienvenida a las referencias a varios grupos de población marginados y en las situaciones más vulnerables, en particular las personas con discapacidad, las personas mayores, los refugiados, los desplazados internos, los migrantes, las minorías, los pueblos indígenas, las mujeres y las personas sin hogar. (…)

 

Vea el pronunciamiento completo de los expertos aquí

Os aspectos do radicalismo republicano no regime de voto obrigatório em Brasil

Ícone+legenda SSF_RIO

O antiabsenteísmo como ideologia radical e desvio persecutório na democracia eleitoral

 

Ensaio sobre os aspectos do radicalismo republicano

No regime de voto obrigatório em Brasil

 

 

 

 

Por Jacob (J.) Lumier

 

 

“Every citizen shall have the right and the opportunity, without any of the distinctions mentioned in article 2 and without unreasonable restrictions: (…) b) To vote and to be elected at genuine periodic elections which shall be by universal and equal suffrage and shall be held by secret ballot, guaranteeing the free expression of the will of the electors; (…)”Article 25 International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR:     [tecle aqui].

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sumário

O antiabsenteísmo como ideologia radical e desvio persecutório na democracia eleitoral 1

Apresentação. 3

PRIMEIRA PARTE. 4

O compromisso com a sustentação de um regime democrático. 5

Voto e confiança. 6

Educação para a cidadania. 7

SEGUNDA PARTE. 9

O estilo draconiano. 10

O Pensamento Persecutório. 11

Antiabsenteísmo e pensamento persecutório. 13

Notas. 15

 

 

 

 

Apresentação

 

Este artigo tomou corpo a partir da constatação de que o regime do voto obrigatório com sanções legais é um problema de ciência política cujo quadro de referência ultrapassa muito o plano da política brasileira, ao qual tem sido frequentemente restringido. Ultrapassa igualmente a irrelevante alternativa de ser a favor ou contra a participação das massas na política, a que se costuma representar o voto obrigatório.

Se admite que o problema releva de uma zona nebulosa: a interpenetração entre ditadura e democracia. Região de difícil acesso que adquiriu relevância depois que, em 2011, o então convidado Presidente Obama, dos Estados Unidos, em discurso social no Teatro Municipal de Rio de Janeiro, enunciou a frase de que, em âmbito internacional, o Brasil mostra que uma ditadura pode se tornar uma vibrante democracia.

Malgrado seu conteúdo transformista, tal frase foi festejada pela mídia brasileira, que gostou da referência a uma vibrante democracia. Sem embargo, uma leitura mais refletida observa que a frase assinala um aspecto anômalo, já que reconhece uma ditadura que virou democracia, e não uma democracia histórica que superou uma ditadura, como deveria ser reconhecido, haja vista que a primeira imagem é negativa e implica em restrição do espaço da liberdade política.

Assumindo a validade realista da frase festejada, na força da contradição que encerra ao cogitar uma democracia que não tem a si própria como referência – haja vista que a atual legislação eleitoral punitiva provém da ditadura –, o presente artigo encaminha uma reflexão do problema do voto obrigatório, como a questão da base sob a qual aquela figura transformista pode ser possível.

Nessa reflexão, busca-se diferenciar os planos em que, viabilizada a partir do radicalismo republicano, a interpenetração de ditadura e democracia pode ser constatada, notando-se que seus elementos exponenciais, no âmbito de uma mentalidade punitiva específica, são observados na combinação de um estilo draconiano com o pensamento persecutório, de que o regime do voto obrigatório forçado é a expressão.

Desta forma, o presente artigo sugere um aprofundamento eminentemente sociológico no estudo do regime eleitoral, abordado em maneira separada de um sistema político frequentemente analisado sem levar em conta o problema crítico do voto obrigatório, como (a) fator de complicação da confiança no modelo eleitoral representativo, (b) motivo de mal-estar moral na experiência de votação, (c) que acentua, em particular, a baixa memória da eleição e (d) a correlata falta de percepção de sua relevância para a coerência das políticas públicas.

Em meu livro “A Democracia Eleitoral no Brasil” < http://www.bubok.es/libros/231051/A-Democracia-Eleitoral-no-Brasil >, cabe destacar, dentre outros tópicos muito relevantes, três pontos que explicam o esquecimento, no trabalho intelectual, do alcance crítico do problema do voto obrigatório, deixado de lado pelos cientistas políticos, seguinte:

  1. A adoção da tese exagerada, e muito valorizada pelos populismos, de que a história do século vinte no Brasil é um efeito da irrupção das massas na política, pelo que o voto obrigatório seria indispensável para garantir a participação e promover a educação em cidadania [i].
  2. A representação do regime eleitoral no âmbito do sistema político, o qual é baseado no pacto federativo, de tal forma que, em detrimento do princípio de cidadania, se atribui ao voto obrigatório a função moderante do contencioso entre os grupos em luta pelos altos cargos.
  3. A separação das ciências sociais diante dos direitos humanos, com a desconsideração das convenções internacionais, notadamente a ICCPR (International Convenat on Civil and Political Rights, de 1966) que, ao lado da Declaração Universal dos Direitos Humanos e das demais convenções internacionais nessa matéria, constitui fonte real para uma ciência política eficaz.

 

***

 

PRIMEIRA PARTE

 

A grande imprensa e o jornalismo premiado da Televisão, como o Jornal Nacional, pouco ou quase nada comentaram o fato de que, há poucos dias, a Reforma Política manteve o voto obrigatório. Há um esquecimento das implicações internacionais dessa matéria que é bem conhecido, malgrado a ampla divulgação do notável artigo de El País Internacional, publicado há quase um ano. Neste se põe em relevo que nos países mais desenvolvidos do mundo, nos mais modernos e nas democracias mais sólidas, o voto político é facultativo. Admitir o voto facultativo é uma das características de uma democracia real e não somente virtual, é o que protege os maiores espaços de liberdade dos cidadãos (link:

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/04/actualidad/1407155206_865981.html )

Sobre a pergunta do que acontecerá com a lei eleitoral draconiana ninguém diz nada, supondo que o esquecimento terá boa aplicação, e tudo ficará como está. Acontece que essa legislação já foi contestada, com a agravante de ferir os direitos humanos ao estabelecer a cominação de sanções contra o eleitor que não comparece para votar. Nem mesmo houve a mínima consideração em relação ao posicionamento do projeto de lei do senado que defende a diminuição do elenco de tais sanções, em razão de ofender o princípio de cidadania. E com razão. Naquela mentalidade punitiva, o eleitor faltoso é como sabe exageradamente equiparado ao desertor e ao sonegador e, uma vez reincidente, torna-se alvo do pensamento persecutório e da correspondente disposição abusiva, tendo seu título eleitoral cassado.

É claro que a disposição do senado, por sua vez, vale menos como propósito reformador e mais como salvaguarda em face do Article 25 International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR (Artigo 25 da Convenção Internacional Dos Direitos Civis e Políticos), em epígrafe, de que o Brasil é signatário, já que tal projeto está encostado nas prateleiras.  Sem embargo, do ponto de vista dessa convenção internacional, deve ser objeto de crítica o pensamento persecutório e a atitude punitiva praticada por autoridade legal que, ao invés de revalorizar os direitos civis e políticos internacionalmente protegidos, como deveria fazê-lo, extrapola sua competência e os rebaixa de seu âmbito, como acontece no país.

 

O compromisso com a sustentação de um regime democrático

 

O argumento de que a livre expressão da vontade dos eleitores está assegurada no interior da cabine de votação é falacioso na medida em que os procedimentos de votação não só pressupõem quanto implementam as sanções que ameaçam os votantes contra o suposto absenteísmo político: o acesso a urna é sancionado e o eleitor constrangido de maneira nada sutil e bem burocrática. Mediante a exigência de comprovar o comparecimento anterior como condição sine qua non, o voto na cabine é exercido em dois planos: (a) como prêmio por ter cumprido a ordem draconiana; (b) como salvo-conduto diante do impedimento posto em perspectiva, futuro.

Desta forma, se entende bem que o votante, em seu comparecimento, é forçado a conformar-se, concordar e aprovar a ideologia antiabsenteísta para acessar a urna de votação, haja vista a exigência de demonstrar comprovação de comparecimento anterior, que, por essa razão de ideologia republicana radical, é uma imposição que se define dentre as restrições não razoáveis repelidas no mencionado Artigo 25 da ICCPR.

Em face de tal situação que restringe a participação na democracia e proclama os eleitores como incapazes, pergunta-se: será que o compromisso com a sustentação de um regime democrático deve depender exclusivamente do desempenho satisfatório dos representantes?

 

Voto e confiança

 

Ao contrário da ideologia republicana radical, não é necessário que o número total da população habilitada para formar o eleitorado tenha que comparecer para votar obrigatoriamente, como condição de legitimidade da administração pública, do Governo, enfim. Na realidade, quem tem condição obrigatória ou compulsiva são os contribuintes, cuja condição não deve ser projetada sobre o eleitorado em um regime democrático.

Os contribuintes, indivíduos e grupos, asseguram o funcionamento do sistema político, enquanto o eleitorado constitui a referência básica da democracia e sua qualidade.

Todo o mundo paga impostos ao adquirir no comércio um bem ou serviço, e por isso já está no âmbito da cidadania como contribuinte, que é uma categoria da sociedade política – os contribuintes constituem a ponta do Estado. Em consequência, é falsa a premissa que um regime só é legitimo se a população inteira, seu número total ou quase total, participa pelo voto, que, por tal pseudorazão, querem o voto obrigatório, com sanções.  Há uma confusão de dois níveis nessa premissa.

Primeiro: a população inteira utiliza a moeda nacional, participa como contribuinte em modo obrigatório ou compulsivo e, dessa maneira, pode afirmar em modo implícito uma confiança no sistema político e econômico, pelo que dá sustentação à administração municipal, estadual, federal, aos serviços públicos, etc.; segundo: por sua vez, somente os eleitores que votam positivo formam o setor avançado da sociedade política, sua consciência representativa, e lhe emprestam a maior confiança nas instituições.

Acontece que, inclusive no modelo do voto obrigatório, os que votam negativo (branco ou nulo) ou praticam abstenção, de acordo com os dados oficiais, perfazem quase um terço do eleitorado (27,44%, em 2014 e 28,2% em 2010) [ii]. Neste sentido, o voto obrigatório é uma falácia e não engaja como pretendeu o autoritarismo – pai da atual legislação eleitoral – o número total ou quase total da população habilitada como eleitorado, e nem teria que ser desse modo. Obrigatória ou compulsiva é a condição do contribuinte, que não é nem deve ser projetada sobre a condição do eleitor em um regime democrático.

Mas não é tudo, o voto obrigatório forçado prejudica a confiança que os votantes positivos emprestam às instituições porque os engana, passa para eles a ilusão que seu voto é a expressão de sua livre vontade e não, como visto acima, mera obediência à ordem draconiana e aceitação da ficção do regime eleitoral, já que o voto não livre ou sob ameaça de punição é um fato ressentido como motivo de mal-estar moral [iii].

Ademais, o argumento pragmatista nesta matéria não procede: revela uma justificativa ideológica e denuncia a consciência mistificada. Dizer que a multa é irrisória e por esse valor insignificante não castiga ninguém, está longe de afirmar a supressão do caráter draconiano e persecutório da legislação eleitoral, e do precedente antidemocrático que dessa forma está instituído e ressentido na experiência do votante.

 

Educação para a cidadania

 

Mas não é tudo. Quando se defende o princípio de cidadania há que ter em vista a juventude e o eleitor novato. Se o argumento de que o voto obrigatório educa é falacioso, como foi constatado, devem cogitar uma alternativa. Neste sentido, o indivíduo que se registra para obter seu título de eleitor deveria participar de um programa de capacitação do eleitor.

Na situação atual de sua participação, o jovem faz seu registro eleitoral em uma conduta burocrática, e permanece largado como estava antes. A adoção do voto livre deve ser encaminhada como um procedimento que mudará tal situação no Brasil. Dar-se-á ao jovem a oportunidade de perceber sua participação na história eleitoral mediante simples capacitação que transformará a conduta burocrática em ato jurídico político. A obtenção do registro deve valer como uma passagem dos círculos familiares e psicológicos para o ambiente mais complexo da cidadania, cumprindo a exigência republicana histórica de educação e de instrução do eleitor novato. Desta forma, além de ser obrigado unicamente a se alistar na justa idade e a votar em primeira vez, e como condição para receber e entrar em posse de seu título, o jovem deveria ser obrigado a comparecer e participar, por uma certa carga horária, de encontros ou reuniões em pequenos grupos, para ler e comentar uma apostila com instrução sobre o voto [livre], sobre as eleições e o papel do eleitor no funcionamento do regime democrático representativo, e sua importância para as políticas públicas. A instância controladora não precisaria aumentar custos para alcançar essa finalidade. Bastaria reaproveitar os enormes recursos disponíveis e despendidos nos cartórios e tribunais eleitorais, que se encarregariam da execução desse programa de capacitação, sob a supervisão do Ministério da Educação.

Muitos opinam que assumir a causa da Declaração Universal dos Direitos Humanos, das Convenções Internacionais que preconizam o voto livre, e a causa das Nações Unidas em favor da educação para a cidadania, não são motivos suficientes para a mudança do regime eleitoral e adoção do voto livre. Reclamam que seria necessário um motivo político mais forte para isso que, evidentemente, além das Diretas já, não existe, haja vista o desvio (papel moderante) de que provém o voto forçado. Na verdade, o motivo político para o voto livre existe sim e data de 1983/84 com a grande mobilização do eleitorado na histórica campanha das Diretas Já, marco fundamental da Abertura Democrática. Aliás, o voto livre deveria ter sido instituído nos anos 80/90, houve projetos no Congresso Nacional que sustentaram essa mudança.

***

 

SEGUNDA PARTE

 

O Estilo Draconiano E O Pensamento Persecutório

No Regime Do Voto Obrigatório

 

 

A crítica ao regime eleitoral do voto obrigatório com sanções ao eleitor que não comparece para votar tornou-se um tema relevante na atualidade da opinião pública após o posicionamento do Senado em favor da diminuição do elenco de tais sanções contra o eleitor faltoso (Projeto De Lei Do Senado, Nº 244 de 2006), já que a equiparação do mesmo ao desertor e ao sonegador ofende o princípio de cidadania.

Alguém poderia dizer, talvez, que haveria exagero em, a partir dessa mentalidade punitiva, denunciar o voto obrigatório como manifestação de um pensamento persecutório. Seria um embargo a considerar caso a legislação eleitoral vigente parasse nesse tópico, e a descabida equiparação abusiva não se revelasse uma etapa da escalada supostamente correcional, para dar lugar à cassação do título eleitoral do cidadão.

Em realidade, o argumento do exagero não procede. A crítica à mentalidade desfavorável aos direitos humanos e ao princípio de cidadania, observada por trás do regime brasileiro de voto obrigatório (tecle aqui:  http://observatoriodaimprensa.com.br/caderno-da-cidadania/notas-criticas-ao-regime-de-voto-obrigatorio/ ), e como critérios de análise e interpretação, articula os elementos do estilo draconiano de legislar, por um lado, e, por outro lado, a referência do pensamento persecutório.

Acontece que, como categorias institucionalizadas da democracia eleitoral no Brasil, o estilo draconiano e o pensamento persecutório são duas coisas com graus diferentes de negatividade, que podem funcionar em maneira complementar, mas devem ser bem delimitadas para dimensionar o peso específico de suas extensões negativas na recorrência e perpetuação do regime brasileiro de voto obrigatório, já que se lhes pode imputar o efeito da pouca memória eleitoral, o motivo de mal-estar, a desconfiança e, em modo mais amplo, os obstáculos mais incisivos a uma democracia real.

 

O estilo draconiano

 

Por sua origem ligada a um personagem da história antiga, o adjetivo draconiano é um termo com uso específico para classificar as medidas jurídico políticas severas. Em uma abordagem ampliada, com interesse sociológico que leve em consideração o modelo e a prática social implicada nesse termo com uso histórico, reconhecido nos idiomas internacionais, o adjetivo draconiano se refere ao estilo ou à maneira formalista de conceber, impor e se sujeitar às regras de caráter jurídico político, como preferencialmente punitivas em suas prescrições, e só secundariamente regulatórias, projetadas para reger com severidade e em modo inflexível o espaço público e as relações sociais na observância dos deveres, das prerrogativas e obrigações para com a ordem instituída.

É um termo utilizado com crítica pela perspectiva liberal, que reconhece o elemento da ordem ou das hierarquias como estando presente nas censuras sociais, já existentes ao nível dos costumes e sintaxes usuais. Para o liberal, as regras podem e devem amoldar-se às injunções do ambiente para manter seu objeto normativo, seu conteúdo prescrito, por oposição à mentalidade conservadora e ao radicalismo republicano [iv], menos contrários ao estilo draconiano, tido como referido a uma mentalidade punitiva aplicada sobre um domínio não penalista, mas ético, para forçar o implemento dos deveres e obrigações.

Na medida em que implica certa extensão sobre o conjunto das regras, o estilo draconiano encontra seu projeto ideológico nas teorias sobre o problema hobbesiano da ordem, de que a sociedade se mantém unida por via da imposição das regras e condutas sancionadas pelos mais fortes.

Alimentado nessa vertente conservadora, o estilo draconiano dissemina a representação de que as regras trazem em si a autoridade, já que fazem valer as relações hierarquizadas, e por isso devem ser forçosamente cumpridas em um sistema de sanções severas, inflexíveis, punitivas. Tal a ordem draconiana. Como vontade, o estilo draconiano tende para o autoritarismo.

Formalista, o estilo draconiano introduz uma contradição ao fazer prevalecer a obediência, que o situa na fronteira de um regime democrático, haja vista que a aceitação de uma conduta prescrita sob ameaça, a aceitação da obediência, para consolidar-se como recorrente, não deriva simplesmente do mais forte, e sim de norma social presente nos costumes existentes, que, no caso do Brasil, procedem do antigo regime monárquico, onde, sem alternativas de ascensão social, a obediência e a lealdade à pessoa de mais posses e de mais alta posição é uma condição imprescindível para a obtenção de favores.

Subsidiária de um modelo de autoritarismo burocrático, na mentalidade draconiana, as regras valem por exigir observância e cumprimento, à maneira das doutrinas de “Raison d’État”, de tal sorte que não teriam integração no plano do simbolismo social, como signos que clamam por realização. Exigiriam obediência antes de funcionalidade e acomodação, isto é, antes da racionalidade de que “eu aceito as regras porque meu interesse ou meu direito é reconhecido, ou porque as regras protegem a minha liberdade”, que os sociólogos classificaram como dominação racional, por oposição à tradicional.

Por esses motivos, o estilo draconiano é criticado e questionado na mesma medida de sua falta de eficácia. Tanto é assim que os estudiosos da teoria de coação assinalam em maneira geral o aspecto precário da fixação nas relações hierarquizadas, as quais revelam tendência para emplacar uma contraposição do poder e da resistência.

Desta sorte, a mentalidade punitiva no âmbito de um regime democrático, por si só, caso venha a conseguir, aqui e acolá, maior observância dos deveres e obrigações para com a ordem instituída, não está isenta de suscitar maior resistência, ativa ou passiva, e, por essa via, perder eficácia como modelo regulador ou moralizador dos costumes, a que se propõe.

 

O Pensamento Persecutório

 

Quanto ao pensamento persecutório observa-se um espectro muito amplo, muito além de um estilo de conceber e impor as regras do espaço público, como o é a disposição draconiana. O termo é usado em psicanálise e tem lastro na sociologia da literatura, em especial no método de crítica da cultura ocidental. É lembrado em referência do tema da ausência, característico da literatura de avant-garde do século vinte – muito influente nos anos sessenta –, notadamente os romances de Kafka, em particular lá onde, sem indícios, o personagem sente que os vizinhos o estão a espionar por trás das venezianas e formula em pensamento tal sentimento.

Podem dizer, para começar, que o pensamento persecutório se revela um transtorno da mente do indivíduo e não disposição para agir, como no caso do estilo draconiano. Sem embargo, na mesma medida em que se sente espionado, e para que esse sentimento tenha lugar e formulação, o transtornado suspeita dos vizinhos, necessita e se agarra a essa suspeita.

Não há sentimento de perseguição sem a suspeição sobre os outros, de tal sorte que o pensamento que formula o sentimento de perseguição, além de seu sofrimento mental e autocomiseração, revela-se igualmente, nem tanto vigilantista, já que o transtornado não chega a tal nível de objetividade investigativa, mas, sim, incapaz de ultrapassar a suspeição obsessiva, afirma-se como pensamento unicamente suspeitante, feito de suspeitas sobre suspeitas desprovidas de indícios materiais ou evidências [v].

Em consequência, revela-se indiscutível a dupla face do pensamento persecutório em sua falta de objeto, em sua ausência de intenção, como assinalaram os críticos da cultura literária do século vinte: assim como não há objeto no sentimento de perseguição, tampouco haverá na suspeição, somente o temor subjetivo e indefinido, o viver em desconfiança, como bem descreveu Kafka.

Nada obstante, pode acontecer que uma época, um período ou uma situação histórica seja caracterizada por um quadro de ausência de intenção, em tal maneira que a suspeição e a piedade encontram ali terreno fértil para desencavar representações antigas, como se verificou nos anos vinte do século passado, quando o pensamento persecutório em sua dupla face foi disseminado no mundo histórico.

Embora não compreenda uma disposição para agir, o pensamento persecutório segrega representações da suspeição / temor que se espalham no espaço público e, em certos contextos sociais legados do autoritarismo e marcados pelo vigilantismo, podem traduzir-se em mentalidades punitivas difusas (como os linchamentos e as torturas), e se articularem em disposições normativas draconianas (como a redução da maioridade penal), alheias aos direitos humanos.

Em consequência, se constata a indispensabilidade em elaborar e aprofundar a crítica ao pensamento persecutório, onde quer que se manifeste, em particular no campo do regime democrático, onde a imposição do voto obrigatório mostra-se gravemente contraditória. Tanto é assim que a imagem externa de nossa sociedade não é uma democracia histórica, mas, pelo contrário, é, como disse o Presidente Obama, dos Estados Unidos, a figura de um país onde uma ditadura virou democracia e, podem acrescentar, é no regime do voto obrigatório que tal anomalia é verificada [vi].

 

Antiabsenteísmo e pensamento persecutório

 

De fato, a mentalidade punitiva desse regime, por sua recorrência, é mais do que mera ideologia eleitoral para educar contra o absenteísmo e, do ponto de vista da legislação internacional dos direitos humanos, especialmente a referida ICCPR-1966, deve sim ser tratada como pensamento persecutório (cf. o artigo acima referido). A suspeição sem indícios é transtorno mental e a suspeição de que sem as severas punições previstas os eleitores se absteriam de comparecer carece de dados que a justifiquem.

Pesquisas já mostraram que as pessoas votariam em regime de voto livre, e que um absenteísmo generalizado capaz de inviabilizar a proporcionalidade da representação política é preferencialmente um temor, um receio projetado desde o radicalismo republicano; é mais uma suspeição do que uma expectativa social, tanto mais flagrante se reconhecermos e apostarmos na historicidade da Campanha das “Diretas Já”.

Em consequência, não há exagero em afirmar um transtorno mental nos interstícios da legislação que equipara os eleitores absenteístas aos desertores e sonegadores, os pune com a retirada de suas prerrogativas de cidadão nacional [vii], e cancela seus títulos eleitorais. Trata-se de uma situação mais ou menos percebida e dissimulada que pode contagiar com o mal-estar moral a sociedade democrática. O cidadão vota com desprezo, livra-se de sua obrigação. Ou então finge que vota por vontade própria, acredita na ficção, mas se revela desprovido da memória do seu voto, e desconfia de que os eleitos não corresponderão às expectativas.

 

Rio de Janeiro, 9 de agosto de 2015

Jacob (J.) Lumier

 

 

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Notas

[i] A tese da irrupção das massas na política é uma simplificação da nova experiência que a revolução francesa proporcionou ao grande número da população, e que Lukács descreveu como a extensão da história que alcançou as massas. Pela primeira vez, o homem comum toma consciência de que os eventos que acontecem na longínqua capital do século XVIII implicam diretamente sua vida cotidiana. É a consciência da liberdade que adquire proporções inusitadas e penetra irreversivelmente a época moderna, um fenômeno que ultrapassa os limites da política e se confunde com a própria realidade histórica, em referência da qual o mencionado Lukacs dirá ter revelado que as massas jamais poderão permanecer em inércia. [Cf. Lukacs, George: “Le Roman Historique”… ] Por sua vez, ao dizer que, no caso do Brasil, a chamada “revolução de trinta” expressa a irrupção das massas na política, tudo que se fez foi abrir o caminho para o enquadramento das mesmas no sistema do pacto federativo, o sistema político brasileiro, que, através do paternalismo populista do Estado, mostrou claramente essa situação.

[ii] http://congressoemfoco.uol.com.br/noticias/dilma-se-reelegeu-com-38-dos-votos-totais/ ver também: http://congressoemfoco.uol.com.br/noticias/um-em-cada-quatro-eleitores-nao-votou-em-ninguem/

[iii] Devem ter em conta que o Brasil não é um país surgido com o fim do colonialismo nos anos cinquenta que, por essa situação, precisaria impor o voto obrigatório para viabilizar sua organização política.

[iv] O radicalismo republicano é um posicionamento originário da revolução francesa do século XVIII, que tem aplicação nas disposições punitivas da autoridade em uma república, desde que voltadas para impor instituições típicas da forma republicana, como é o caso das eleições representativas.

[v] Na mania persecutória como neurose, o transtorno da mente decorre de que a atividade representacional não mais traz consigo a tomada de consciência. É o que se infere dos comentários freudianos de T. W. Adorno sobre Kafka. Cf. Adorno, T.W.: “Prismas”, tradução Manuel Sacristán, Barcelona, Arial, 1962, pág.267 sq.

[vi]Brasil, um país que mostra que uma ditadura pode se tornar uma vibrante democracia” (Frase muito elogiada do Presidente Obama, em pronunciamento no Teatro Municipal do Rio de Janeiro, em 21 de março de 2011, amplamente divulgada nas Mídias). Ou seja, no âmbito das relações internacionais, não se reconhece ainda que o Brasil seja uma democracia que tenha aberto seu espaço para-além de uma ditadura.

[vii] A lei vigente no Brasil impede ao eleitor absenteísta de obter seu passaporte. (Cf. Art.7 da lei nº 4.737, de 15 de julho de 1965).

Introducción del libro Sociología y Derechos Humanos

Por Jacob (J.) Lumier

Introducción

 

Sociología y Derechos Humanos

El presente artículo es una forma de cooperación junto a los actuales esfuerzos de la sociedad democrática en participar del programa mundial para la educación en derechos humanos [[i]]. Su objetivo es esbozar algunas líneas de reflexión sobre los contenidos de sociología y derechos humanos para desarrollo en un taller sociológico y curso formativo.

Tiene el mismo aplicación para situar la cuestión de la diferencia en frente de los temas ideológicos, a la cual examina bajo varios aspectos:  (a) en torno al problema del individualismo en el siglo XX, en relación al cual algunos publicistas erróneamente apuntan la presunta ligación de los derechos humanos, en razón de esos últimos inicialmente centraren su foco  en el individuo; y (b) en referencia con el impacto de las técnicas de información y comunicación (las TICs), que no sólo potencializan la indispensable libertad de expresión, pero ponen en relieve la difusión de los derechos humanos y sus violaciones.

Obviamente, el método utilizado aquí es una aplicación de la sociología, y consiste en situar la materia en el marco de la realidad social e histórica. Sin embargo, esta orientación no significa privilegiar la conocida clasificación de las tres generaciones de derechos humanos, preferida por muchos sociólogos, en detrimento de su enfoque multidimensional.

 

El elemento de la solidaridad internacional

 

De lo contrario. Desde el punto de vista del pluralismo efectivo de la realidad social, con sus escalas, sus cuadros sociales y sus procedimientos dialécticos, el aspecto multidimensional de los derechos humanos en su interpenetración, afirmándose unos por los otros, no podría permanecer en según plano, sobre todo porque hay en eso el elemento de la solidaridad internacional, puesto en foco por la tercera generación de los derechos humanos, que, abarcando  los derechos que van más allá del ámbito civil y social, alberga el amplio espectro de los derechos grupales y  colectivos, los cuales, en medio de otros, apuntan a la consecución de un nivel de vida adecuado.

Entre los tópicos debatidos aquí, se observó que la era de las tecnologías de la información y comunicación (TICs) favorece la tendencia para la retomada del utilitarismo como doctrina de recorte moral, y que este hecho debe ser tenido en cuenta en el estudio de los derechos humanos desde el punto de vista sociológico, ya que allí, igualmente a los adeptos  actuales del atomismo, prevalece la visión de la sociedad únicamente de individuos para la realización de fines que son primariamente los fines individuales, lo que lleva a hablar de que “no hay tal cosa como una sociedad”, y por extensión nada del derecho internacional a la solidaridad [[ii]].

 

Carácter indispensable del WPHRE

 

Carácter indispensable de un programa educativo como el Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education (WPHRE) de cara al impacto pro utilitarismo doctrinal resultante de las TICs.

 

De ahí, de ese impacto pro utilitarismo doctrinal resultante de las TICs, uno puede ver claramente el carácter indispensable de un programa educativo como el Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education [[iii]], que fomenta la tomada de consciencia y promueve junto al periodismo y a los medios de comunicación su vinculación a los derechos humanos. Tanto más exigida cuanto las formas de participación social en el contexto de una era de tecnologías de información y comunicación pasa por una cultura del compartir  [[iv]].

Sin embargo, en la medida en que el utilitarismo doctrinal y el atomismo social pueden servir como cobertura y justificación de las posiciones pro mercaderizacción de las relaciones sociales [[v]], la cual es claramente perjudicial a la universalización de los derechos humanos, revelase una situación igualmente desfavorable a los titulares de derechos y a la percepción de los comportamientos y representaciones generatrices de violaciones, incluso las imágenes despreciativas de otros [[vi]].

Como saben, en el contexto de las desigualdades sociales, muchas personas tienen una idea equivocada de que, si los otros están a lograr los derechos, van ellas a perder lo que creen ser derechos, pero que en verdad revelan privilegios. De ahí la relevancia de la crítica psicosociológica, más indispensable cuanto las imágenes despectivas permanecen disimuladas o disfrazadas en las jerarquías sociales donde prevalece la distribución compulsiva de ventaja competitiva [[vii]].

 

El derecho de saber

 

Sea como sea, en la medida en que el derecho de saber es un requisito para la libertad de pensamiento y de conciencia, así como la libertad de pensamiento y la libertad de expresión forman las condiciones necesarias para la libertad de acceso a la información, pueden decir que la educación en derechos humanos se desarrolla básicamente en la libertad de expresión y reunión.

 

La falsa alternativa de la moral y de la política

Por último, el tópico donde a menudo se debate la ‘’cuestión de saber si los derechos humanos son de matiz moral o tienen coloración político ideológica es un plano complejo que también tiene su lugar en este artículo, pero con unas pocas líneas, ya que esta alternativa de la moral o la política deja de existir, una vez admitido que la acción en que los organismos del Estado están participando y están promoviendo es la acción pública,  cuyo marco de referencia es la sociedad democrática y no el aparato del Estado [[viii]] .

Esto significa que, en lugar de los temas ideológicos (el papel del Estado nacional, la participación en los partidos políticos, por ejemplo), los temas colectivos reales (las relaciones con los otros, incluso las relaciones con los grupos, las clases, las sociedades globales) deben ser puestos en releve, ya que son esos últimos y no los primeros que traen consigo los obstáculos reales a la universalización de los derechos humanos, tales como las desigualdades sociales, la degradación del medio ambiente, los desastres ambientales (guer- ras, eventos naturales y de salud pública) y la necesidad de saneamiento (sanitation).

Por su vez, esa referencia a los elementos de la sociedad democrática emerge con fuerza desde la perspectiva de profundización de la educación en derechos humanos, que, además de los sistemas de enseñanza del primero, segundo y tercer grado, es orientada a la capacitación de maestros, funcionarios públicos, incluidos los militares, así como periodistas y profesionales de los medios de comunicación.

A la vista de esa dimensión transversal correctamente diseñada en el mencionado Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education, ya poden comprender que, como consecuencia de ello, el factor que imprime el contenido de los derechos humanos no es primordialmente un elenco de medidas con la misma manera (recursos técnicos y articulación de intereses ) de las que se aplican generalmente a poner en obra, por ejemplo, una estrategia diferenciada de acción económica para el desarrollo, aunque este tenga metas que respecten y valoren la población civil de bajos ingresos, como es ampliamente deseable. Pero el factor que imprime el contenido de los derechos humanos plantea como primordial la tomada de conciencia de los obstáculos efectivos a la universalización. De ahí la relevancia de la sociología, y de la psicología colectiva que ella trae, en esa práctica pedagógica.

La falsa orientación de la cuestión del papel del Estado

A su vez, el intento exagerado para reducir el desafío de la universalización de los derechos humanos a la cuestión ideológica del papel del Estado tiene poco aprovechamiento, cuando se trata de comportamiento y conciencia colectiva. En verdad, al despreciaren el potencial de las nuevas formas de participación social planteadas por las TICs , varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos (con la reducción de las violaciones en escala global) y, en razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, al desarrollarse como solamente más una de las políticas públicas establecidas,  debería servir a los dictámenes del pensamiento ideológico de turno.

Tratase en este caso una falsa orientación que no es más que una mistificación de las teorías de hegemonía. Aunque integrados en el dominio jurídico interno de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, los derechos humanos proceden de estas últimas, como bloques de sociedades globales, y, por esa razón, constituyen factor de apaciguamiento de los grupos y de reconocimiento de las poblaciones civiles. Además, se muestran históricamente arraigados en las intermediaciones de las sociedades democráticas y no hay manera de utilizarlos para fines distintos de su universalización. De lo contrario se perderá la libertad intelectual y de expresión que es crítica para ellos.

En este artículo, al revalorizar las actividades de la sociedad democrática que contemplan el psiquismo colectivo, como la mencionada libertad intelectual y de expresión (incluso las acciones pedagógicas), se pone de relieve la diferencia de los derechos humanos y la especificidad transversal de sus temas, que no deben confundir a los temas ideológicos, puesto que los temas de DDHH no sirven de trampolín para los proyectos de poder y hegemonía.

Dirigido a la cooperación con el mencionado programa mundial para la educación en derechos humanos, se comparte la comprensión de que, como un procedimiento eficaz en la universalización, la educación en esta área contribuye a combinar los programas y políticas de derechos humanos, por una parte, y por otra, las acciones pedagógicas.

 

***

 

Notas

 

[i] El programa mundial para la educación en derechos humanos es fomentado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas – World Programme for Human Rights Education (2005- on going).

http://www.ohchr.org/EN/Issues/Education/Training/Pages/Programme.aspx

[ii] La comprensión del problema de los valores e ideales que se saca de la orientación durkheimiana está basada en la oposición al utilitarismo doctrinario, de tal suerte que la teoría sociológica se define contra cualquier posicionamiento eudemonista (eudaemonism) en esa materia. La recusa de la “utilidad” o especialmente de lo “que es utilitario” como criterio último de las acciones humanas y como base mensurable de análisis de las cuestiones políticas, sociales y económicas hacía parte del compromiso de Durkheim en defender la especificidad de la realidad social y, por esta vía, repeler cualesquiera tentativa que pretendiese establecer un absoluto para la vida moral con imposición a los hechos sociales. De ahí su orientación por la cual las principales obras de civilización como la religión, la moralidad, el derecho, el arte sean sistemas de valores culturales cuya validad objetiva consiste en su referencia al nivel (escalón, “palier”) de realidad social más profundo de los ideales.

[iii] http://www.ohchr.org/EN/Issues/Education/Training/WPHRE/ThirdPhase/Pages/ThirdPhaseIndex.aspx

[iv] El foco de la cultura del compartir son las redes P2P de computadores (Peer-to-peer, del inglés, par-a-par o simplemente punto-a-punto) donde cada uno de los puntos o nodos de la red funciona como es sabido tanto como “cliente” cuanto como servidor, permitiendo compartir servicios y datos sin la necesidad de un servidor central. Puede ser usada para compartir música, videos, imágenes, datos, en fin cualquier cosa con formato digital. En ese modelo de red, tomados a los pares, los computadores son proveedores y consumidores de recurso, diferentemente del modelo cliente / servidor, donde el servidor alimenta toda la red y los clientes solamente consumen. Es muy conocida por el compartir de los ficheros.

Sin embargo, las redes P2P son utilizadas para otras áreas, tales como el almacenamiento, distribuidos en los medios académicos y científicos y telecomunicaciones, por ejemplo. Hoy en día, el compartir de informaciones se generalizó con las redes sociales en la internet y para allá de ella, en cooperativismos variados, incluso para comunicar presencialmente los artículos y los escritos literarios y de opinión, profundando las prácticas de la libertad de expresión.

[v] La mercaderizacción es un concepto con largo empleo en la crítica de la sociedad. En este trabajo es utilizado para designar el control capitalista en ámbito de la psicología colectiva, como mercaderizacción de las relaciones humanas, pero deben tener cuenta que hay una tendencia para la mercaderizacción de la sociedad: “La mercaderizacción de la sociedad es la universalización de la excepción mercantil (la excepción por la cual la oferta y la demanda no se corresponden sino bajo una “asimetrización” por la que uno u otro polo sale perdiendo).” (…) Cf: Jorge Iacobson: “El marketing como ideología”. Internet, Revista “Bajo Control” (25/11/2010)  http://bajocontrol.over-blog.es/article-el-marketing-como-ideologia-61689499.html  (verificado en 2 de Abril 2013).

[vi] Muchas veces las imágenes despreciativas de los otros se ligan a la mentalidad conformada, sumisa al que está prestablecido, llevando a una falsa comprensión de las relaciones humanas, de tal suerte que, al envés de percibidos como integrantes de un Nosotros, los otros son reducidos al imaginario psicologista.  De ahí la poca relevancia atribuida a las experiencias efectivas que el grupo acumuló. Además, muchos descartan como negable, juntamente con la sintaxis existente, el histórico (acervo) de las prácticas del grupo, incluso sus modelos y procedimientos anteriormente desarrollados en la organización productiva (en vigor en la sintaxis existente). Por tanto, se aplican aquí las observaciones redescubiertas en la formula atribuida al filósofo de la Roma antigua Cícero (106 AC – 43 AC), de que, al comentarla, el notable sociólogo C. Wright Mills hace ver el imaginario psicologista, por su vez descripto como interacción más o menos lúdica de tres personas (Cf. C.Wright e Gerth, Hans: Caráter e estrutura social: a psicologia das instituições sociais, tradução Zwinglio Dias, Rio de Janeiro, Editora Civilização Brasileira, 1973, 508 págs). Es decir, en la mentalidad conformada, que es resignada a la imposición de las conductas prestablecidas, las relaciones humanas son vistas por el filtro del imaginario psicologista y pueden ser resumidas en un juego individualista y “social atomista” en que tres imágenes personales recobren la realidad social, a saber: la persona que uno “piensa” o se representa que es, la que los otros piensan que él es, aquella que él juzga o supone que los otros piensan que él sea. Todo el dominio de la psicología individualista se resume en ese imaginario interpersonal desgarrado, con las siguientes características: (a) es un imaginario hecho de evaluaciones arbitradas en las preferencias subjetivas o veleidades proyectadas sobre los otros; (b) es hecho de autoevaluaciones que únicamente reflecten el carácter prestablecido de las reglamentaciones y de las conductas jerarquizadas de los aparatos organizados. Teorizado o non, tratase de un imaginario frecuentemente supervalorado en las técnicas utilizadas en los entrenamientos corporativos, incluso los psicodramas y los socio-dramas (originalmente concebidos en la sociometría de J.L. Moreno, 1889 – 1974). Indiferente a la realidad social que oculta de si, en ese imaginario psicologista, la consciencia se mantiene más o menos cerrada sobre si, con tendencia a la introspección, lanza imágenes al exterior de donde las recibe, de tal suerte que esa perpetua interacción de autoimágenes entre individuos atomizados gira como una condenación, esto es, directamente centrada en la ansiedad de la naturaleza humana, acá de toda la aspiración colectiva.

[vii] La tendencia utilitarista de la sociología de la administración tuvo el mérito de haber puesto en relieve la categoría economicista de ventaja competitiva como criterio en la descripción del sistema de desigualdades en estratos económicos y sociales, aplicable a todas las cosas que cuentan puntos en un curriculum vitae y en portfolios.

[viii] En la historia moderna, cuando uno habla de sociedad democrática hace recordar las ciudades libres, que precipitaran el fin de la Edad Media y han dado fuerza a la sociedad industrial, estudiada esa última por Saint-Simon (Claude Henri de Saint-Simon, 1760 – 1825), el fundador de la sociología. El bloque histórico de las ciudades, con su sociabilidad característica, y más ampliamente los conjuntos de los agrupamientos de localidades (ayuntamientos, comarcas, comunas, etc.), tales como articulados o pactados en las varias instancias de la historia de las instituciones parlamentares, forman en realidad social la sociedad democrática.

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No a la vigilancia en masa.

El caso Apple-FBI puede tener serias ramificaciones globales para los derechos humanos: Zeid

Sociólogos sem Fronteiras - Rio de Janeiro

GINEBRA (4 de marzo de 2016) – El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, urgió este viernes  a las autoridades de los Estados Unidos a proceder con gran cautela en el caso en desarrollo que involucra a la empresa de computadores Apple y la Agencia Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), debido a sus ramificaciones potencialmente negativas para los derechos humanos de las personas en todo el mundo.

“Con el fin de resolver un tema de seguridad relativo a la encriptación en un caso, las autoridades corren el riesgo de abrir una Caja de Pandora con implicaciones extremadamente perjudiciales para los derechos humanos de millones de personas, incluyendo su seguridad física y financiera”, expresó Zeid. “Reconozco que este caso está lejos de llegar a una conclusión en los tribunales estadounidenses, y exhorto a todos los involucrados a considerar no sólo los méritos del caso en sí mismo, sino también su impacto potencialmente más amplio”.

“El FBI merece apoyo total en sus investigaciones sobre la matanza de San Bernardino”, dijo Zeid. “Se trata de un crimen abominable y ningún cómplice o encubridor debería escapar de la ley. Pero éste no es un caso en el que una compañía –y sus seguidores- quieran proteger a delincuentes y terrorista, sino de dónde debería establecerse el límite necesario para proteger a todos de los  criminales y de la represión”.

“Hay muchas formas de investigar si los perpetradores tenían cómplices, en vez de forzar a Apple a crear programas informáticos para minar los elementos de seguridad de sus propios teléfonos. No se trata solamente de un caso y una empresa informática en un país. Ello tendrá enormes ramificaciones en el futuro para la seguridad de los individuos, en un mundo digital que creciente e inextricablemente se engrana con el mundo real en que vivimos”.

“Un caso exitoso contra Apple en los Estados Unidos sentará un precedente que podría hacer imposible para Apple o cualquier otra gran compañía informática internacional protejer la privacidad de sus clientes en cualquier lugar del mundo”, añadió el Jefe de Derechos Humanos de la ONU. “Sería un regalo para regímenes autoritarios, así como para delincuentes informáticos. Ya existe una serie de iniciativas concertadas por autoridades en otros Estados para forzar a empresas informáticas y de comunicaciones tales como Google y Blackberry a exponer a sus clientes a la vigilancia en masa”.

“Las herramientas de encriptación son ampliamente utilizadas en todo el mundo, incluso por los defensores de derechos humanos, la sociedad civil, periodistas, los informantes y disidentes políticos que enfrentan persecución y acoso”, señaló Zeid. “La encriptación y el anonimato son necesarios pues habilitan las libertades de expresión y de opinión, así como el derecho a la privacidad. No es una fantasía ni una exageración decir que, sin herramientas de encriptación, podría haber vidas en peligro. En los peores casos, la capacidad de un gobierno para entrar en los teléfonos de sus ciudadanos puede llevar a la persecución de individuos que simplemente están ejerciendo sus derechos humanos fundamentales”.

“Desafortunadamente, no escasean en el mundo las fuerzas de seguridad que, si pueden, sacarán ventaja de la capacidad de intervenir los teléfonos de las personas”, dijo el Alto Comisionado. “Y tampoco escasean los intentos criminales de cometer delitos económicos mediante el acceso a la información de otras personas. Los contactos personales y los calendarios, la información financiera y la información de salud, así como muchos otros datos legítimamente privados necesitan ser protegidos de criminales, piratas y gobiernos inescrupulosos que pueden usarlos contra las personas por las razones equivocadas. En una era en que almacenamos tanto de nuestras vidas personales y profesionales en nuestros teléfonos inteligentes y otros dispositivos, ¿cómo se podrá proteger esa información sin sistemas de encriptación a prueba de fallas?”

“Entonces, en esencia, lo que enfrentamos aquí es un asunto de proporcionalidad: para posiblemente –pero sin certeza alguna-  obtener información adicional sobre el espantoso crimen cometido por Syed Rizwan Farook y su esposa en San Bernardino, podemos terminar posibilitando un sinfín de otros crímenes por todo el mundo, incluso en los Estados Unidos. El debate en torno a la encriptación está demasiado enfocado en una cara de la moneda de la seguridad, en particular su potencial uso con fines criminales en tiempos de terrorismo. El otro lado de la moneda es que debilitar las protecciones de la encriptación puede acarrear peligros aún mayores para la seguridad nacional e internacional”.

El jefe de derechos humanos de la ONU mencionó también una decisión adoptada esta semana por un juez federal en otro caso en Nueva York, de rechazar una solicitud del gobierno para obligar a Apple a ayudar a extraer información de un iPhone que pertenece a un sospechoso en un caso sobre drogas.

Zeid exhortó a los Estados a inspirarse en los casos Apple-FBI para llevar a cabo un muy necesario y profundo examen de los asuntos altamente complejos y en constante evolución que se relacionan con la privacidad y la seguridad en la era digital, dada la importancia de una fuerte encriptación para el resguardo de la seguridad y los derechos humanos.

Haciendo referencia a un revolucionario informe* sobre encriptación realizado por el Relator Especial de la ONU sobre libertad de expresión, David Kaye, cuyas conclusiones señalan que la encriptación merece fuerte protección, y un informe anterior sobre ‘Privacidad en la Era Digital’ producido por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU**. Zeid llamó en particular al Consejo de Derechos Humanos –compuesto por 47 Estados miembros- a continuar examinando el dramático impacto que las tecnologías digitales y otras tienen  –y continuarán teniendo- sobre los derechos humanos alrededor del mundo.

FIN

*Informe del 22 de mayo de 2015 sobre encriptación y anonimato del Relator Especial de la ONU sobre libertad de expresión (en inglés) https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G15/095/85/PDF/G1509585.pdf?OpenElement. Basándose en investigación sobre normas y jurisprudencia nacional e internacional, e insumos de Estados y la sociedad civil, el informe concluye que la encriptación y el anonimato permiten a los individuos ejercer sus derechos a la libertad de opinión y de expresión en la era digital y que, como tal, merece una fuerte protección.

**Vea: http://www.ohchr.org/EN/HRBodies/HRC/RegularSessions/Session28/Documents/A_HRC_28_39_ENG.doc

Para más información sobre este tema, visite: http://www.ohchr.org/EN/Issues/DigitalAge/Pages/DigitalAgeIndex.asp

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2013 in review

The WordPress.com stats helper monkeys prepared a 2013 annual report for this blog.

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A San Francisco cable car holds 60 people. This blog was viewed about 1,900 times in 2013. If it were a cable car, it would take about 32 trips to carry that many people.

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