El Carácter Social Histórico de Los Derechos Humanos (Fragmento)

Sociólogos sem Fronteiras - Rio de Janeirohrd_english_Human Right Day 2015
Epígrafe

Del punto de vista sociológico, la realización de los derechos humanos es viable en razón de la sociabilidad humana y de su característica fusión parcial entre las obligaciones de unos y las prerrogativas de otros.

Sumário
El Carácter Social Histórico de Los Derechos Humanos 1
Presentación 2
El problema del texto escrito y la situación concreta 2
Primero: la vertiente de la positivación. 3
Segundo: la vertiente de los programas sociales. 3
Los obstáculos reales 4
El punto de vista crítico sociológico. 5
Primero: la mentalidad dirigida hacía el mercado. 5
Segundo: la mentalidad de los privilegios. 5
Tercero: la representación ideológica. 5

El problema de la Clasificación de los derechos humanos  6
La Clasificación de Los Derechos Humanos 7
La Primera Generación 7
La Segunda Generación 8
La Tercera Generación 9
Dificultades y falsas dicotomías 9
El crecimiento de los derechos humanos 10
El problema de la participación 11
Es la democracia lo que cuenta 12
La dimensión transversal 12
Notas 13

Palabras Llave:
Atomismo social, Democracia, Derechos, Dicotomías, Educación, Empirismo, Estado, Eurocentrismo, Generaciones, Grupos, Ilustración, Individuo, Mentalidad, Obstáculos, Pactos internacionales, Pluralismo social, Pragmatismo, Representación, Sociabilidad, Sociedad, Sociología, Temas colectivos reales, Temas ideológicos, Universalización, Utilitarismo

Presentación

El presente texto es la fuente básica para dar inicio al taller de sociología y derechos humanos programado por SSF/RIO para marcar el Dia Internacional de los Derechos Humanos de 2015, celebrado en el 10 de diciembre. El propósito es situar la materia en el marco de la realidad social e histórica.

El problema de la distancia entre el texto escrito y la situación concreta

Para empezar, debe recordar que la reflexión de los sociólogos sobre los derechos humanos ha sido posta en relieve hacía los años noventa, cuando el carácter histórico en esa materia vino a ser reconocido, y tomó cuerpo la percepción de que las proclamaciones de valores ciudadanos surgen en contextos determinados.
En consecuencia, emergió el aspecto crítico de que existe una grande distancia, una paradoja entre lo que está escrito en las Declaraciones y lo que hay en las situaciones concretas.
De esa forma, los derechos humanos encontraran su formulación como problema y objeto de reflexión y pesquisa, y, al plantear las cuestiones para el enfrentamiento del señalado problema del texto escrito delante de la situación concreta, se observó que no había únicamente una manera de abordar la materia, sino que dos vertientes se diferenciaran: (a) la vertiente de la positivación, (b) la vertiente de los programas sociales.

Primero: la vertiente de la positivación.

Para realizar los derechos humanos, decían, no bastaría solamente que los mismos sean inseridos en los textos internacionales y en la mayoría de las constituciones de los países occidentales, sino que sería fundamental la acción protectora del Estado, la positivación de eses derechos mediante las protecciones jurídicas.
En consecuencia, la positivación de las diversas declaraciones de derechos ha sido valorizada como un proceso evolutivo que aún ocurre.
Admiten, por ejemplo, que la Declaración Americana (1776), la Declaración Francesa (1789) y la Declaración de la ONU [United Nations, 1948] al influenciaren el surgimiento de las protecciones jurídicas de los derechos fundamentales en diversos países, despuntaran como alternativas para garantizar la estabilidad en la tutela de los derechos tenidos como esenciales a la condición humana.

Segundo: la vertiente de los programas sociales.

Sin embargo, como saben los sociólogos, la afirmación constitucional de los derechos humanos lleva los Estados a reforzar su compromiso con la creación de programas sociales que, con su especificidad, fomentan igualmente las protecciones, en ese caso protegen contra la inseguridad, la desigualdad y la pobreza.
En ese marco, se valoriza la conocida propagación de reformas constitucionales que, en los años noventa, aconteció en una larga centena de países, con incorporaciones de los derechos humanos [i]. Admite que esto ha sido un formidable esfuerzo colectivo a demonstrar por si sólo la innegable tendencia para la universalización de eses derechos.
En esa propagación de incorporaciones constitucionales de los derechos humanos admiten tratarse de una expansión crítica que hubo creado un plano autónomo, igualmente crítico, alrededor de la globalización de la economía, la cual, por su vez, acarreó pobreza, desestabilización de las formas de vida, inmigración y decadencia del medio ambiente.
Ciertamente aquella propagación de reformas constitucionales frente a la globalización significó innegable refutación del posicionamiento contrario a los derechos humanos como sistema de frenos y contrapesos eficaces.

Los obstáculos reales

Sin embargo, desde el punto de vista crítico sociológico, en lugar de centrar la reflexión sobre los temas ideológicos, tales como el papel del Estado nacional o la participación en los partidos políticos, por ejemplo, hay que notar los temas colectivos reales, incluso las relaciones con los otros, con los grupos, las clases, las sociedades globales. No deben olvidar que la realización de los derechos humanos es viable en razón de la sociabilidad humana y de su característica fusión parcial entre las obligaciones de unos y las prerrogativas de otros.
Eses temas colectivos reales deben ser puestos en releve, ya que traen consigo los obstáculos reales a la universalización de los derechos humanos, tales como las desigualdades sociales, la degradación del medio ambiente, los desastres ambientales (guerras, eventos naturales y de salud pública) y la necesidad de saneamiento (sanitation).
Además, los temas colectivos reales acentúan la referencia de los elementos de la sociedad democrática, la cual emerge con fuerza desde la perspectiva de profundización de la educación en derechos humanos y ciudadanía.

El punto de vista crítico sociológico.

Del punto de vista crítico sociológico señalan por lo menos tres mentalidades desfavorables en la educación para los derechos humanos: (a) la mentalidad dirigida hacía el mercado, (b) la mentalidad de los privilegios, (c) la representación ideológica.

Primero: la mentalidad dirigida hacía el mercado.

Es vinculada al utilitarismo y atomismo social, e implica una visión ideal hecha únicamente de individuos para la realización de fines primariamente individuales. No habría tal cosa como una sociedad, sino únicamente el mercado y, por extensión al futuro, nada habrá del derecho internacional a la solidaridad.

Segundo: la mentalidad de los privilegios.

Como saben, en el contexto de las desigualdades sociales, muchas personas tienen una idea equivocada de que, si los otros están a lograr los derechos, van ellas a perder lo que creen ser derechos, pero que en verdad revelan privilegios. De ahí la relevancia de la crítica psicosociológica para poner en foco las imágenes despreciativas que permanecen disimuladas o disfrazadas en las jerarquías sociales donde prevalece la distribución compulsiva de ventaja competitiva.

Tercero: la representación ideológica.

Varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos, con la respectiva reducción de las violaciones en escala global, y, en razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, al desarrollarse como solamente más una de las políticas públicas establecidas en las constituciones de los Estados, no habría de enlazar en prioridad con los Pactos Internacionales, sino que debería servir a los conceptos del pensamiento ideológico del grupo en el gobierno.

El problema de la Clasificación de los derechos humanos

Otra cuestión ideológica aparece en relación al problema de la Clasificación de los derechos humanos.

Dicen que comprender los derechos humanos en el marco de la realidade social pluridimensional, afirmándolos unos por los otros, sería proyectar la Ilustración europea del siglo XVIII como su fuente de inspiración, especialmente las doctrinas del empirismo y del pragmatismo, y que eso los reduciría al eurocentrismo, que es una forma de dominación.
Hay un equívoco en esa proposición resultante del hecho que, primero: la Ilustración valorizó la confianza en la experiencia humana y en los emprendimientos de los hombres; segundo: proyectaran sobre eso las doctrinas del empirismo y del pragmatismo, como principales marcos de referencia; tercero: resta que la confianza en la experiencia y en la iniciativa humana no es la misma cosa que una doctrina del empirismo o del pragmatismo. Además, hablar de eurocentrismo sin su cuadro en el colonialismo es un argumento muy exagerado.

Aconteció que relacionaran los derechos humanos a las doctrinas del empirismo y del pragmatismo agrupadas en el supuesto eurocentrismo, y, en razón de esa representación, expresaran su escepticismo acerca dela universalización de los derechos humanos.
Sin embargo, la construcción de una orientación no eurocéntrica es viable y la universalización de los derechos humanos sigue siendo una aspiración válida,incluso para aquellos que valoran la diversidad cultural.

Desde el punto de vista del pluralismo efectivo de la realidad social, con sus escalas, sus cuadros sociales y sus procedimientos dialécticos, el aspecto pluridimensional de los derechos humanos en su interpenetración, afirmándose unos por los otros, no podría permanecer en según plano, sobre todo porque hay en eso el elemento de la solidaridad internacional, puesto en foco por la tercera generación de los derechos humanos, que, abarcando los derechos que van más allá del ámbito civil y social, alberga el amplio espectro de los derechos grupales y colectivos, los cuales, en medio de otros, apuntan a la consecución de un nivel de vida adecuado.
El abordaje por el aspecto pluridimensional no implica dejar de lado la conocida comprensión y clasificación de las generaciones de derechos.
De lo contrario. Esa clasificación por generaciones de derechos pone en relieve el carácter social histórico de los derechos humanos, del cual el enfoque pluridimensional no puede prescindir. No hay dualismo.
Con efecto: la clasificación de las generaciones de derechos trata de un marco operativo tripartito que delinea, en la primera generación, los derechos civiles y políticos, los cuales garanticen la libertad; en la segunda generación, los derechos económicos y sociales, los cuales promueven la igualdad, y, por fin, el grupo de tercera generación, con los derechos culturales, los cuales apoyan la solidaridad.

La Clasificación de Los Derechos Humanos
Primera, segunda y tercera generación de derechos humanos.
(…)

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